miércoles, 9 de diciembre de 2009

9 dic Laguna de la Cocha

El taxista ruge motor en el camino que guía hacia la Laguna. Grises nubes cubren el fondo del valle, pero el lago se deja entrever; un azul ennegrecido, color carbón, destella como lava petrificada. El pueblo es humilde y pintoresco; un vedado contemporáneo, ajeno al progreso y a la diversificación. Pequeños restaurantes anuncian tímidamente a través de carteles desaliñados: escena de abandono, esplendor pasado. Junto a la laguna reposan las balsas, desordenadas: nombres ensartados sobre el agua.
El desayuno es un despertar sensitivo. El queso se desmembra granuladamente y me digo "es de ese que ya no se encuentra"; el agua de panela hace el resto. Reposo unos minutos, un poco perdido, pienso en mi primo, su compañía. Actualizo mi mente y salgo del vache: hay que hacer camino.

5 comentarios:

  1. Hola sobrinos:
    Hoy me he puesto de nuevo al día en vuestro viaje. Disfruto mucho con las fotos y vuestros comentarios. ¡Os echamos de menos!!!
    Un beso muy fuerte,
    Sofía

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  2. No diga eso que hago la maleta y salgo ahora mismo. Cada día vemos el Bermúdez y nos acordamos de su merced,

    cha suerte!

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  3. chasss grassias hermanito y que dios le ayude...

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  4. Oscar és fantàstic que segueixis el teu relat puntualment, si no fós perquè també t'anyorem i tenim ganes de veure't per Reis, et demanaríem que seguíssis amb aquest viatge, només pel plaer de llegir-lo.
    Emociona el teu enyor, jo no veig el Bermúdez (?) però también me acuerdo de vuesa merced.
    Un petonàs

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  5. Hola! de nou, òscar, Ara ens has emocionat de nou per l'anyorança del cosí i pel relat de les barques, les cartes desalinyades...
    Bona nit!
    Una abraçada!
    Pares i germà!

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